INYECTORES, ¿QUÉ SON Y CÓMO FUNCIONAN?
Los inyectores son fundamentales para que se produzca la
explosión del combustible en el cilindro del motor y éste funcione. En este artículo
de detallamos su funcionamiento.
El sistema de inyección es el encargado de suministrar el
combustible necesario para que el motor funcione. El combustible almacenado en
el depósito es bombeado por el sistema pasando por filtros para eliminar
impurezas hasta llegar a una bomba de alta presión que será la que proveerá el
combustible a los inyectores para que estos lo introduzcan en el cilindro en la
fase de admisión.
En un motor convencional, se encuentran tantos inyectores
como cilindros tenga el motor. Esta regla aplica tanto a motores diésel como
gasolina ya que ambos necesitan que los inyectores provean el combusible para
poder realizar la mezcla con aire en el interior del cilindro.
Los inyectores pueden definirse como
"electroválvulas", ya que su funcionamiento es el de permitir o
bloquear el paso de combustible. Cuando el inyector recibe el pulso eléctrico
desde la unidad de control, se eleva un pistón interno que permite que el
combustible llegue hasta la boquilla, la cual cuanta con una serie de diminutas
perforaciones por las que se expulsa el combustible y se introduce directamente
en la cámara de combustión del motor o a través del conducto de admisión (según
se trate de un sistema de inyección directa o indirecta, respectivamente).
Para dosificar la cantidad de combustible que se suministra
al motor, simplemente será necesario que el inyector permanezca abierto durante
más o menos tiempo en función de la petición de potencia. Todo ello es
controlado por una centralita específica para el sistema de inyección.
Los orificios de salida del inyector se realizan con láser
para conseguir un grosor hasta 30 veces inferior al de un cabello humano. De
esta forma, al hacer pasar el combustible por un orificio tan reducido y a una
elevada presión (hasta 200 bares) lo que se consigue es que el combustible pase
atomizado o en partículas muy pequeñas y la mezcla con el aire de la admisión
sea más homogénea.
¿Por qué es tan importante la función de los inyectores?
Como hemos comentado, los inyectores atomizan el
combustible al hacer que el combustible a alta presión pase por los orificios
de salida que son de tamaño muy reducido. De esta manera la mezcla
aire-combustible será más homogénea y cuando se produzca la explosión dentro
del cilindro del motor, la mezcla arderá mejor y de forma más eficiente. Al
arder mejor la mezcla también se consiguen reducir las emisiones contaminantes
y se maximiza la potencia obtenida del motor.
¿Qué tipos de inyectores existen?
Más allá de si el inyector es específico para diésel o
gasolina, también se puede recurrir a otras dos clasificaciones diferentes: en
función de su modo de accionamiento o en función del tipo de sistema de
inyección.
Atendiendo al modo de accionamiento se diferenciarían los
inyectores mecánicos y los electrónicos. Los primeros se utilizaban en los
motores diésel hasta la aparición de sistemas de inyección más modernos como el
"common rail". Los eléctrónicos son los más utilizados en los motores
gasolina (y actualmente también en los diésel) y permiten mayor precisión en el
aporte de combustible al contar con múltiples sensores que envían la
información a una centralita independiente.
Por otro lado, en función del sistema de inyección
encontraríamos inyectores abiertos e inyectores cerrados o "de
orificios". Los inyectores abiertos se utilizan en motores con precámaras
de combustión mientras que los segundos son montados en sistemas de inyección
directa.
En el siguiente vídeo se detalla perfectamente el
funcionamiento de un sistema de inyección directa de gasolina:
Averías
comunes relacionadas con los inyectores
Las principales averías que pueden sufrir los inyectores
con el paso del tiempo son:
- Fugas de combustible en las tuberías que aportan
combustible a los inyectores o en la parte superior del inyector. Estas fugas
son rápidamente detectables por el fuerte olor a combustible que se desprende y
deberán solucionarse inmediatamente.
- Obstrucción de los orificios de salida del inyector: como
hemos comentado, los orificios del inyector que pulverizan el combustible son
extremadamente pequeños y, a pesar de que el sistema de inyección cuenta con un
filtro de combustible para retener las impurezas, si se utilizan combustibles
de baja calidad o si se apura a menudo la reserva del depósito es posible que
algunas de estas impurezas acaben en los propios inyectores y a la larga
producirán depósitos de carbonilla que pueden llegar a taponarlos.
Si se taponan los orificios del inyector el combustible no
saldrá pulverizado y la mezcla no arderá adecuadamente, por lo que se perderá
potencia y aumentarán las emisiones y el consumo. Un síntoma claro de que puede
haber problemas con la inyección es que salga humo negro por el escape o humo
blanco que produce picor en los ojos.
La mayoría de fabricantes no recomiendan el uso de las
distintas soluciones que existen en el mercado para la limpieza de inyectores
(liquidos que se vierten directamente en el depósito de gasolina para que se
mezcle con ésta) ya que son soluciones demasiado agresivas y pueden disminuir
considerablemente la vida útil del inyector.
Si has detectado
algún problema con el sistema de inyección, te recomendamos acudir a un taller
especializado donde te asesorán




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